Por: Annia García, Secretaría de Participación Política de la Mujer del PAN

Diciembre suele ser un mes de tregua, pero en Jalisco se convirtió en el escenario de un golpe directo a la economía familiar. Bajo el letargo del periodo vacacional, el Comité Técnico Tarifario autorizó un incremento que eleva la tarifa del transporte público a $14.00 pesos.

Aunque el Gobierno del Estado intentó matizar el impacto anunciando un subsidio para quienes utilicen la tarjeta “Única”, el fondo del asunto es innegable: se ha roto una promesa de campaña y se pretende cobrar un servicio de primer mundo en una realidad de deficiencias estructurales.

Desde la dirigencia del PAN Jalisco, la postura ha sido clara y contundente. Juan Pablo Colín, presidente del partido en el Estado, calificó este incremento como inoportuno, injusto y ajeno a la realidad que viven miles de usuarios.

No se trata solo de un desacuerdo político, sino de una exigencia de congruencia: el gobierno de Movimiento Ciudadano aseguró que no habría aumentos, y hoy, antes de ver mejoras, los jaliscienses ya ven el incremento en el horizonte.

La crítica del PAN no es solo una negativa; es un emplazamiento. Se ha condicionado el respaldo a este ajuste a una evaluación de seis meses. Si para junio de 2026 no existen resultados palpables, la exigencia es que el “tarifazo” se eche para atrás. La movilidad no puede ser un cheque en blanco para el gobierno.

Para que el incremento tenga un asomo de legitimidad, Acción Nacional ha fijado seis puntos mínimos que hoy parecen más una lista de deseos que una realidad en nuestras calles:
1. Menores tiempos de espera: La frecuencia actual es errática e insuficiente.
2. Unidades dignas: Viajar en camiones deteriorados no vale 14 pesos.
3. Paradas seguras: Espacios iluminados y funcionales para proteger al ciudadano.
4. Sistema de pago no clientelar: Una tarjeta eficiente que no sirva como herramienta de control o recolección de datos innecesarios.
5. Tecnología GPS: Conocer los recorridos en tiempo real para planear la vida del usuario.
6. Seguridad Real: Cámaras conectadas efectivamente al C5 para combatir el acoso y los robos.

Resulta paradójico analizar las cifras de ingresos frente a la calidad del servicio. Solo en un periodo del año pasado, el Tren Eléctrico y las líneas de Mi Macro generaron ingresos que superan los 200 millones de pesos. Si el flujo de efectivo es tan robusto, ¿por qué los usuarios siguen enfrentando escaleras eléctricas descompuestas o unidades saturadas?
A esto se suma un dato crítico reconocido por la propia Secretaría de Transporte: el déficit de 550 conductores. Tener el 10% de la flota detenida por falta de personal es un fallo de gestión que no se soluciona subiendo la tarifa, sino mejorando las condiciones laborales y la planeación del sector.

El transporte público en Jalisco se encuentra en una encrucijada. El subsidio anunciado por Pablo Lemus es un paliativo necesario, pero no borra el hecho de que se está premiando a un sistema que aún nos debe seguridad y eficiencia. La advertencia del PAN es oportuna: el gobierno tiene seis meses para demostrar que este aumento no es un abuso, sino una inversión.

De lo contrario, quedará claro que en Jalisco el estilo de gobernar sigue privilegiando la recaudación por encima del bienestar de quienes, día con día, padecen el calvario de la movilidad urbana.

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